Los mejores incentivos para clientes potenciales

Los mejores incentivos para clientes potenciales

Un incentivo es algo que estimula a otro para hacer una cosa determinada. En marketing el concepto no difiere del significado general. Cuando lo empleamos solemos referimos al conjunto de acciones orientadas a atraer y cerrar a clientes potenciales.

No se trata de poner un cebo en una caña de pescar y esperar a que el cliente pique, nada más lejos de la realidad. Lo que se busca es darle un aliciente para que esté más receptivo cuando queremos mostrarle las bondades de nuestro servicio o producto.

Te presentamos los mejores incentivos para que no se te resista ningún cliente potencial.

Cupones de descuento

No hemos conocido a persona que no se sienta atraída por las ofertas. Puede que no todos compren, pero la mayoría se fija en los descuentos. Y es que tener la sensación de que se está aprovechando una oportunidad única, es un motor capaz de impulsar las compras de hasta de los más reacios.

Al contrario de lo que ocurre con los incentivos de los que hemos hablando anteriormente, este no requiere de mucho tiempo, ni es demasiado laborioso.

En principio basta con reducir el precio final de un producto, por lo que sí que necesita de un esfuerzo económico. A cambio se obtiene un muy buen reclamo para conseguir nuevas altas.

Ofrecer Versión Premium al precio de Basic

Este es una de las estrellas para animar a los indecisos a que contraten nuestros servicios. El único requisito es que nuestro producto disponga de, al menos, dos versiones, una con más funciones que la otra.

Podríamos decir que esta técnica constituye un tipo de up selling, puesto que lo que pretende en última instancia, es convencer a una persona que ya había decidido contratarnos para que dé el salto a un producto de mayor calidad y precio.

A diferencia de cuando ofrecemos una versión de prueba, con esta técnica no tratamos de llegar a un público que puede que no conozca nuestra marca, sino que nos dirigimos directamente a clientes o usuarios que ya están probando nuestro producto, por lo que son contactos bastante cualificados.

La dificultad radica en que, para que nuestros esfuerzos sean fructíferos, necesitamos haber dado previamente los pasos para que el cliente haya probado, al menos, la versión más básica.

Prueba gratuita

Hay quien dice que no hay palabra más bonita que la palabra “gratis” y, aunque nosotros creemos que no es verdad, lo cierto es que pocas tienen tanta fuerza y generan tal atracción en quien la escucha.

Cuando damos un producto sin coste para el usuario, éste, aunque no le interese, suele cogerlo. Con ello nos aseguramos de que una persona que a priori no pensaba consumir nuestra marca, lo hace.

A pesar de que el porcentaje de usuarios que no termina comprando suele ser muy amplio, es innegable que ofrece buenos resultados.

Regalar una experiencias

Los regalos promocionales son aquellos que las compañías realizan con motivo de dar a conocer sus productos.

Pero no solo eso, los regalos promocionales son obsequios que hacen mejorar la imagen de la marca y que están directamente enfocados en aumentar las ventas de un producto o servicio, así como también de premiar a los clientes y fidelizarlos.

El concepto ha ido variando con el tiempo y ya nada tiene que ver con la tradicional entrega de bolígrafos o llaveros, sino que cada vez es más importante encontrar regalos útiles para los clientes.

Eso es así porque si lo que perseguimos es que se recuerde a la empresa, debemos dar algo beneficioso, que no vaya a permanecer guardado en un cajón o el fondo del armario, como tantos otros. Pues en ese caso no cumpliría su cometido.

¿A quién no le gusta que un cliente recuerde su marca con una sonrisa? Contestamos a esta pregunta, ¡a nadie!

La evolución del regalo promocional ha hecho que ya no solo se entienda como algo tangible, sino como cualquier cosa que posicione a la marca de manera positiva.

Para este cometido lo ideal son las experiencias, que son capaces de permanecer en la mente de nuestros clientes durante mucho tiempo.

Por ejemplo, si regalamos un viaje, éste tendrá una experiencia única y cada vez que recuerde ese viaje se le vendrá a la mente nuestra empresa.

Es simple, cuanto mayor sea el estímulo positivo, mayor será la gratitud que muestran nuestros usuarios. Y eso se traduce en que será más fácil que den el paso para convertirse en clientes.

Estos son algunos de los incentivos más representativos para la captación de clientes potenciales. Dependiendo del tipo de empresa y del sector en el que se mueva, funcionará mejor uno u otro, pero siempre será provechoso que se apliquen.

Qué te parece, ¿te atreves a probarlos?

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